EL TRABAJO CON ANSIEDAD Y DESMOTIVACIÓN
Este año estoy trabajando con ansiedad.
Es la primera vez en mi vida que ir a clase y enseñar me da pereza.
Cada día es lo siguiente: levantarme a las 6 de la mañana, coger el autobús a las 7 para llegar al trabajo a las 8.
A las 8 empieza mi primera y desde ahí cada clase son 45 minutos sin parar de hablar. Si te paras en mitad de la clase y les preguntas algo, relacionado con el temario, nadie responde. Pero todo el mundo callado, atendiendo. Pero nadie responde.
Así, 45 minutos detrás de 45 minutos.
El nivel de agotamiento mental se nota cada día. El nivel de desmotivación diario en el centro también. Es un ambiente en el que parece que nos comportamos como verdaderos autómatas. Hacemos las cosas porque hay que hacerlas, sin sentimiento, sin pasión... Y cuando muestras pasión y te preocupas por lo verdaderamente importante parece que está rozando la línea roja. Pues nada, a ser autómatas.
Lo único que me mantiene en pie cada día es convencerme de que soy joven, que estoy en la vida para aprender y que si de algo me está sirviendo todo esto es para tomar otras perspectivas de la educación.
No volveré a España hasta julio, pero volveré.
Y a pesar de todo, soy feliz, porque estoy eligiendo qué vivir. Cada vez que pienso que estoy teniendo esta vida, porque estoy eligiendo tenerla así, me siento la persona más libre del mundo. Y sentirme libre me hace feliz.
Comentarios
Publicar un comentario